Algo que veo una y otra vez: un equipo tiene un problema que una solución simple resolvería bien, y construye algo complicado. Últimamente, la versión complicada suele venir de un asistente de IA. Pídele a un modelo que diseñe un sistema y con gusto te dará colas, agentes, cachés y tres capas de abstracción. Todo se ve serio. Nadie en el equipo podría explicar por qué está cada pieza.
Ese último punto es el problema.
Lo complejo parece mejor
A los humanos nos atrae la idea de que lo complejo es mejor. Un diagrama con veinte cajas parece más trabajado que uno con cuatro. Más funcionalidades parecen más valor. En mi experiencia suele ser al revés. En los niveles más altos del oficio, se gana más restando que sumando.
La complejidad tiene que ganarse su lugar.
Una solución simple tiene una cualidad que una compleja casi nunca tiene: la puedes entender. Te cabe en la cabeza, puedes predecir cómo falla y arreglarla cuando falla. Eso vale más que casi cualquier ingenio que le agregues.
No delegues el entendimiento
Uso IA todos los días. Escribe código, redacta documentos y revisa mi razonamiento, y me hace mucho más rápido. La uso para apalancar lo que sé. No la uso para que sepa las cosas por mí. En el momento en que le entregas a un modelo el entendimiento de tu propio producto, pierdes la capacidad de juzgar lo que te da.
Así es como los equipos terminan con sistemas que nadie eligió. Cada sugerencia parecía razonable por sí sola. Juntas suman algo que solo el modelo parece entender, y el modelo en realidad tampoco lo entiende.
Sé el capitán
Un capitán no rema con todos los remos. Un capitán decide hacia dónde va el barco y sabe por qué. Con IA, eso significa que tú decides la forma de la solución, puedes explicar cada parte y agregas complejidad solo cuando algo más simple ya falló y puedes decir por qué.
Cuando empiezo un proyecto, me hago una pregunta antes que nada: ¿qué es lo más simple que podría funcionar? La mayoría de las veces, funciona. Cuando no, la falla me dice exactamente qué tiene que hacer la siguiente pieza de complejidad. Así es como la complejidad se gana su lugar.
Usa la IA para ir más rápido. Solo asegúrate de seguir siendo tú quien lleva el timón.